La Coctelera

CASA DE RECUERDOS

(Fragmento primero)

Oid Mariposa,

Oid esta historia,

Princesa oid,

no creo ser capaz de contaros,

no podría una vez segunda deciros tanto llanto

contar las perlas de su acento

secarlas en el viento acerado de la noche

y mostraros pura su misericordia,

hundir mi mano en la verguenza

para empuñar luego cuajado de diamantes,

tibios recuerdos de memoria inocente y cansada.

golpeada; agobiada por el relajo de los tiempos.

Cuarzo, tus manos entendidas en revestir y reparar pasados deben saber,

la ciencia barroca con sus ponchos y martillos,

con sus soles con sus hilos de rocío... ¡

Oid! Oid todos. Vendrá el silencio cortando.

Rebanando,

separando el tiempo en los tiempos sin historia.

Antes de ello: Oid!

Raquel vino a mi una tarde de setiembre, se marchó tres años después otra tarde setiembre. Se marchó cuando el sol tímidamente intentaba abrigar con sus lenguas, dos pálidas mejillas. Juntos repetimos en cómplice actitud: "Vuelve pronto amor mío". Proyectose su mirada al horizonte, sus pupilas se expandieron aspirando todo el sol y mis recuerdos. Un segundo antes, había martillado el corazón su compás último.

Mucho tiempo después comenzaron a volver lentamente los recuerdos que Raquel me arrebató esa tarde.... Son solo aquellos que ha querido devolver, los que aquí presento y detallo para ustedes.

margot loyola - habanera triste

Estos tres poemas siempre me obligan su recuerdo, se los recitaba una y otra vez, siempre, siempre que no recitáramos alguno suyo.....

 

 

los poetiches

ESCÓNDEME

Escóndeme que el mundo no me adivine.
Escóndeme como el tronco su resina, y
que yo te perfume en la sombra, como
la gota de goma, y que te suavice con
ella, y los demás no sepan de dónde
viene tu dulzura...

Soy fea sin ti, como las cosas desarraigadas
de su sitio; como las raíces abandonadas
sobre el suelo.

¿Por qué no soy pequeña como la almendra
en el hueso cerrado?

¡Bébeme! ¡Hazme una gota de tu sangre, y
subiré a tu mejilla, y estaré en ella
como la pinta vivísima en la hoja de la
vid. Vuélveme tu suspiro, y subiré
y bajaré de tu pecho, me enredaré
en tu corazón, saldré al aire para volver
a entrar. Y estaré en este juego
toda la vida.

Gabriela Mistral

 

 

BALADA

 Él pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

Él va amando a otra
por la tierra en flor.
Ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!

El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!

El irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos dulces.
(Dios quiera callar.)
¡Y él irá con otra
por la eternidad!

Gabriela Mistral

 

Soneto 93

Si alguna vez tu pecho se detiene,
si algo deja de andar ardiendo por tus venas,
si tu voz en tu boca se van sin ser palabra,
si tus manos se olvidan de volar y se duermen,

Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos
porque ese último beso debe durar conmigo,
debe quedar inmóvil para siempre en tu boca
para que así también me acompañe en mi muerte.

Me moriré besando tu loca boca fría,
abrazando el racimo perdido de tu cuerpo,
y buscando la luz de tus ojos cerrados.

Ya así cuando la tierra reciba nuestro abrazo
iremos confundidos en una sola muerte
a vivir para siempre la eternidad de un beso.

 

 

 

Pablo Neruda 

 

 

 

MAZURCA DE LA SOLTERA - MARGOT LOYOLA

Sus largos dedos de uñas prolijas se extendieron lentamente como una flecha temblorosa al encuentro de una tasa de porcelana que abrazaba un te cubierto de vapor. El aroma inundaba la sala y ya la tasa abrigada en sus frágiles manos comenzó a tintinear como una dulce campana. Ese simple sonido siempre seguirá martillando mis oídos y yo me sentiré más querido y menos solo.

18 horas, octubre, viento y frío, pero Raquel no lo sabía, ya no temía al hielo, la lluvia, la ropa mojada que la había torturado hasta la agonía, solo algunos meses atrás.

Raquel se sentía protegida y narraba su historia.

-Uy.... supieras niña que la tarde cuando los niños me invitaron a tomar el té, jamás imaginé que me iba a quedar por tantos días... Es que me tratan tan bien aquí, son encantadores.

Yo no quería venir, hacía tanto frío, pero pensé que en casa sola me podía aburrir como siempre me pasa... Pues cogí entonces mi abrigo de pieles, ese con la cadenita de oro, me lo puse y me subí al carruaje que los niños, tan gentiles, enviaron para que viniera más segura. Es un carruaje muy elegante... fíjate que lo tiraban cuatro caballos, todos negros con una pinta blanca en la frente, como si todos ellos, los caballos, fuesen hermanos.

Las manos de Raquel se movían cual abanicos explicando.... luego tomaba la tacita que comenzaba a tiritar junto al movimiento de su mano.... Un sorbo con cautela.... - Está rico el té, los niños lo preparan tan rico que no te imaginas.... si quieres le digo a los niños que te sirvan uno... Ellos son tan atentos... Muuuucho... vieras tu. Ah... Y el cochero. ¡Que buen porte!.... Un caballero, tan bien vestido.- Los ojos de Raquel se iluminaban cuando narraba esta historia, siempre la contaba y yo me alegraba de que ella la recordase así. ----------------------

 

El día que fuimos a buscar a Raquel, había llovido toda la noche anterior. Raquel, una anciana de 83 años, vivía sola en un conventillo derruído, que en un pasado remoto había sido residencia de gente pudiente. Allí raquel arrendaba una pieza que quedaba en el corredor del último patio que se ocupaba en sus tiempos como ala de servicios.

Con la lluvia dicha habitación estaba inundada y el agua estaba a cuarenta centímetros del suelo... así, en ella nadaba la ropa, los excrementos y las escasas pertenencias de Raquel. Su cama también flotaba milagrosamente por la habitación. Raquel vestía seis calzones... varias medias, pantalones varios, muchas faldas, blusas, y un sin fin de chalecos antes de lucir el mentado abrigo, que no era de pieles, ni tenía cadenas de oro, pero sí que estaba, al igual que el resto de la ropa, impregnado a sus orines y otros olores como el carbón, la leña, la traspiración y tantas cosas más. Es por ello que a todo el mundo le daba asco su presencia y ciega como estaba... sin compañía alguna y afirmada en las murallas caminaba sola hasta el almacén de la esquina, donde cada día compraba un vaso de té y un pan como única comida. Obviamente en el almacén hacían todo lo posible por que se marchase luego.... Cosa imposible ya que sus enfermedades y la edad, la hacían caminar a velocidad de caracol.

Ese día conociendo su drama de su propia voz, la invitamos a tomar el té, la subimos a un taxi (el carruaje de los cuatro caballos), y el hedor inundó el carro, su conductor, un hombre común muy poco caballero además, casi vomitó, no prestando atención al frío, bajo los cuatro vidrios y enfiló raudo a la dirección de destino. Morado por la asfixia al negarse a respirar aquel aroma, el hombre bajó del carro, cobró y arrancó a perderse.

Efectivamente tomamos un delicioso té... luego cuando se oscureció, con esa excusa, Raquel se quedó... Lo que se resistió a aceptar es que la lleváramos al baño, y luego de quitar kilos y kilos de ropa, la hayamos bañado, vestido con ropa ajena y la hubiésemos acostado como a una muñeca.

Ese día Raquel recuperó su dignidad y un hogar que la acarició y mimó hasta su último segundo de vida.

(continúa) -------------------------------------

 


Dónde estás corazón - Tito Schipa

 los musikaches   

 

 

 

Puedo amar toda una vida y no haberme cansado jamás...


Herramientas para poder amar......



Para ello es fundamental tener un buen Aleph, del año preferentemente... he aquí el mío:

esta bella máquina nos permite viajar por los sentimientos y las emociones...

los invito a subirse a mi ilusión super sport...

Nochecita - Lola Beltrán

los musikaches

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El Amor

A veces pienso que el amor avanza a trancos largos y mis pies cansados no logran darle alcance. Este se aleja inexorablemente sin dar vuelta la mirada y se pierde su silueta en la bruma. Tres amantes dispersos por el mundo se debaten entre la indiferencia y la incomprensión con las manos y el pecho colmados de amor a la vida, a la simpleza cotidiana, a ellos mismos. Bellamente desnudos, extienden sus brazos, caminan, abrazan... Pero todos corren raudos tras la felicidad sin dar con sus miradas. No comprenden el lenguaje del amor y los abandonan níveos, inmaculados, solo pintados de sol y rocío, parece que tanta hermosura los torna invisibles y quedan con sus manos vacías.
Son tres en el mundo, solo yo los conozco, ellos no se conocen, tres vidas. Tres mundos marcados por la misma sentencia. Sólo son amor en estado puro buscando un espacio donde pueda florecer el entendimiento, donde queden sobrando las palabras.
¿Qué misterio ordena que dichos ángeles deban existir donde solo florece el cardo. Donde la ignorancia es el pasaporte y la moneda oficial de un estado demencial que naufraga riendo como hienas?


"veo que estoy en el mundo sin más que el alma en el cuerpo".


El Amor (violeta parra / luis advis), Isabel Parra e Inti-illimani (intérpretes)



Alma mía

(María Grever)

Alma mía sola,
siempre sola,
sin que nadie comprenda
su sufrimiento,
su horrible padecer;
fingiendo una existencia siempre llena
de dicha y de placer,
de dicha y de placer...

Si yo encontrara un alma como la mía,
cuantas cosas secretas le contaría,
un alma que al mirarme sin decir nada
me lo dijese todo con su mirada.

Un alma que embriagase con suave aliento,
que al besarme sintiera lo que yo siento,
y a veces me pregunto que pasaría
si yo encontrara un alma
como la mía....

Alma mía - Bola de nieve


Si Me Pudieras Querer - Bola de Nieve

los musikaches



No puedo ser feliz - Bola de Nieve


Canto a los caídos (Luis Advis- J. Seves - Coulon) Inti-illimani

los musikaches



Fantasmas y perfume

Otoño del ochenta y dos…

Bellavista y el Cerro inunda nuestros ojos,

el crepúsculo acechando y aire aun oliendo a lluvia…

oliendo a humo de chimenea y brasero,

oliendo a kerossene y lluvia...

El frío corre tras de nuestro abrigo,

tu mano aun helada en mi bolsillo se abraza con mis dedos.

Era una tarde común,

una tarde común de otoño caminando con la prisa;

esa misma prisa que trae y se lleva las tardes de otoño

en un retrato.

Te pregunto si fuiste feliz…

Fuiste feliz un segundo acaso, oliendo a humedad y canela

viviendo del mañana, de los sueños…

Amando entre tardes grises y vidrios empañados…

Yo te recuerdo en otoño

te recuerdo feliz porque yo también lo era.

alguna tarde

Retornas a mi con el frío y el aroma a hualle encendido

Y vuelvo a ser feliz una vez más

no se donde puedas estar y que habrá sido de ti…

aun así, soy feliz con tu recuerdo.

Entonces era un niño lleno de colores y formas

Deseos y demandas

un par de razones y la fiesta era nuestra

el mundo también lo era.

A veces las calles me recuerdan tu caminar...

En otras… te recuerdo y sin saber

mis pasos se dirigen a tu puerta

nuestra casa, los aromas, tu sonrisa, tus ojos… el otoño…

¡El otoño del ochenta y dos!

Ese otoño la muerte bajó por la calzada

aullando en nuestras caras

quebrando, quemando, destruyendo….

Nos partió la vida…

Ese otoño dejamos la niñez

luego no había tiempo de soñar

solo tiempo de vivir y tiempo de morir…

pienso en tu mirada y en silencio siento.

Siento que fuimos felices.

Siento que nuestro recuerdo lo sigue siendo.

Siento que llega un nuevo otoño.

Y tu recuerdo sigue sonriendo….



Pablo Neruda: Poema VI


los poetiches


gian franco pagliaro


pablo neruda

soneto 27

desnuda



Simplemente un regalo

que me ha colmado el


alma...

5.000 años - Pedro Guerra

(gracias mocosita)

tiempo y silencio - Cesaria Evora & Pedro Guerra
los musikaches